Alertas ante el Caracol Gigante Africano.

Recientemente fue detectada la presencia del Caracol Gigante Africano en el municipio de San Nicolás, hecho que demuestra que esta peligrosa especie se extiende por la provincia y el país. Allí, un grupo de trabajadores realizó una exhaustiva recogida de la especie en una finca nicolaseña, pero esto no significa la extinción total del caracol, por lo que debe dársele seguimiento por parte de agricultores y especialistas, por el peligro que representa para el ser humano y la naturaleza.
Ya se ha comentado en otros medios de comunicación acerca de las características de este molusco, encontrado por primera vez en Cuba en el año 2014. Según el especialista de la Estación Territorial de Protección de Plantas, Alejandro Barrueta Gálvez, el Caracol Gigante Africano, tiene hábitos nocturnos. Por el día, lo podemos encontrar en lugares húmedos y oscuros. Lo mismo en una bota vieja, un coco seco, bajo una piedra, que en cualquier rincón de nuestros hogares.
Siguiendo la opinión de los expertos, encontramos las consideraciones del Doctor en Ciencias Biológicas, Antonio Alejandro Vázquez Perera, Jefe del Laboratorio de Malacología del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), que plantea: “esta especie es considerada exótica, fuera de su área de origen (Este de África) y su distribución alcanza todo el cinturón tropical a partir de una invasión comenzada en el siglo XIX y facilitada por los humanos. El Caracol Gigante Africano pertenece a la familia Achatinidae y es uno de los moluscos terrestres más grandes, su concha puede alcanzar los 20 cm de largo, aunque la media oscila alrededor de los 12-15 cm en estado adulto. Es una especie hermafrodita (ambos sexos se encuentran en un mismo individuo), pero presenta una alta tendencia a la fecundación cruzada, que aumenta la diversidad genética dentro de sus poblaciones y con ello una mayor posibilidad de adaptarse a diferentes condiciones”.
Hasta el momento, se ha podido confirmar la presencia de este caracol en las provincias de La Habana, Artemisa, Mayabeque, Villa Clara y Las Tunas, aunque puede que se haya extendido a otras provincias, pues las invasiones biológicas generalmente comienzan de forma inadvertida. La alta plasticidad ecológica dada por una elevada capacidad de explotación de recursos, unida a elevadas tasas de fertilidad y fecundidad, convierten a este caracol en uno de los moluscos terrestres más invasivos que existen actualmente en Cuba.
Del mismo modo, explican los expertos, los estudios parasitológicos realizados han permitido, además, detectar que los individuos del caracol (Achatina fulica) establecidos en la mayoría de las localidades se encuentran infectados con el nemátodo parásito Angiostrongylus cantonensis, agente causal de meningoencefalitis eosinofílica en los humanos. Este nemátodo, a pesar de ser un parásito de roedores que utiliza a los moluscos como hospederos intermediarios, puede infectar accidentalmente a las personas a través del consumo de vegetales mal lavados o de moluscos crudos. Sin embargo, es importante destacar que la mayoría de los moluscos terrestres cubanos son hospederos de este parásito, aunque sin dudas el Caracol Gigante Africano aumenta el riesgo de transmisión por ser de mayor tamaño y soportar un mayor número de larvas infectantes.
El Achatina fulica es dañino a la flora, pues tiene predilección en su dieta por 200 especies de plantas, entre ellas los cultivos de cítricos, coco, plátano, arroz, hortalizas y hasta las variedades ornamentales. Pero su principal riesgo para la salud humana y animal está dado por la posibilidad de actuar como huésped de nemátodos, parásitos alojados en los tejidos fibromusculares y en las secreciones de baba, porque ellos pueden causar meningoencefalitis eosinofílica, y angiostrongiliasis abdominal en las personas. La primera de estas enfermedades produce inflamación de las meninges y el cerebro con resultado altamente mortal si no se actúa a tiempo.
La alerta está en el aire, todas las personas que detecten al Caracol Gigante Africano en sus casas pueden contribuir al control eliminándolo de forma manual mediante la destrucción mecánica de la concha y su desecho en la basura. La recolección debe efectuarse con guantes. Aplicar sal a cada ejemplar y recogerlos en bolsas de nailon. Luego, agregarle cal y enterrar a profundidad, aplicar más cal y tapar el hueco.
Recuerden, se debe eliminar todo posible refugio y lugar de puesta. Cada adulto puede llegar a poner 600 ejemplares. Delimitar el perímetro y arrancar las plantas contaminadas que le sirven de alimento y aplicar cal viva a todo el terreno.

 

Fuente: Periódico Mayabeque

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