Cuba celebra cada 25 de mayo el Día Nacional del Intérprete de la Lengua de Señas, jornada dedicada a reconocer la importancia de estos profesionales para la comunicación e inserción social de las personas sordas.
La iniciativa surge en 1991, luego del primer encuentro de esos especialistas en el país, y del Segundo Congreso de la Asociación Nacional de Sordos.
En la Enseñanza Especial, donde cursan estudios los sordos o hipoacúsicos, es clave la presencia de estos profesionales, para la mejor asimilación del mensaje docente.
Entre las premisas de la labor del intérprete está motivar que familiares, amigos y vecinos aprendan esta vía de comunicación con las personas que presentan limitaciones auditivas, a tono con el principio de inclusión social que defiende la Revolución.
Profesionales de esa disciplina formados por la Revolución garantizan que también en tiempos de pandemia llegue la comunicación a casi 24 mil personas que conforman la comunidad sorda en Cuba.

