UNIVERSIDAD AGRARIA DE LA HABANA
"Fructuoso Rodríguez Pérez"

El dolor por la masacre no cesa, crece.


Sentir la historia y vivirla no se parece al acto de escucharla. Estar en un lugar y sentir que las paredes hablan, las ventanas, el suelo, las escaleras, que todo cuanto develan los ojos se convierte en escenario de un horrendo crimen que, pasado ya 64 años aun el lugar hace sentir las metrallas a mansalva que segó la vida de los cuatro jóvenes combatientes revolucionarios Fructuoso Rodríguez, Juan Pedro Carbó, José Machado Rodríguez (Machadito) y Joe Westbrook, en el edificio de apartamentos ubicado en Humboldt-7, en la céntrica barriada de El Vedado, en La Habana.

José Antonio cayó en combate el propio 13 de marzo, pues fue abatido en una calle cuando se acercaba a la Universidad de La Habana. En los sucesos murieron casi la mitad de los heroicos participantes y no se consiguieron los objetivos estratégicos.

Fructuoso Rodríguez Pérez asumió el liderazgo del Directorio Estudiantil Universitario, organizador de las acciones de apoyo a la lucha insurreccional de la Sierra Maestra, y de la FEU, ante la pérdida de José Antonio.

Junto a otros sobrevivientes, algunos de ellos heridos de gravedad y casi siempre dispersos, con Machadito y Juan Pedro buscaron refugio de la feroz persecución criminal desatada, en casa de amistades que ofrecieron apoyo al precio de sus vidas.

Más de trece lugares recorrieron los jóvenes buscando ocultarse. Traslados frecuentes para burlar el acecho de los cuerpos represivos hasta que finalmente se hospedaron en un apartamento del edificio No. 7 ubicado en la calle Humboldt, en el vedado capitalino y el que creyeron seguro. El plan, permanecer allí hasta poder reiniciar las actividades revolucionarias.

Pero la felonía del traidor hizo que hasta allí llegaran los esbirros de la dictadura.

Habían transcurrido 38 días desde que, junto a los demás miembros del grupo revolucionario, intentaron ajusticiar a Batista en su guarida. El tirano logró escapar y ordenó la más feroz persecución contra los jóvenes revolucionarios.

El primero en caer fue Joe, quien se encontraba en el apartamento de los bajos simulando ser una visita. De nada valió que la señora de la casa rogara por la vida de aquel muchacho de poco más de veinte años. Sin titubear, los sicarios le ametrallaron. Le siguió Carbó Serviá, que intentaba llegar al elevador. Su cuerpo y su rostro quedaron acribillados a balazos a las puertas del ascensor.

Mientras, Machadito y Fructuoso se lanzaban por una ventana que daba a un pasillo largo y estrecho cerrado con reja y candado. Producto de la caída, Fructuoso quedó inconsciente en el suelo y a Machadito se le fracturaron los dos tobillos. Los soldados introdujeron una ametralladora entre los barrotes y los remataron a balazos.

El 20 de abril de 1957 la perfidia de alguien, que no merece ser nombrado, convirtió en mártires a Joe, Juan Pedro, José y Fructuoso. El dolor por la masacre no cesa, crece. Pero la fecha que marca el fin de aquellas cuatro vidas valiosas, es también el principio de nuevos compromisos con la Patria, con la juventud como protagonista fiel a sus ideales y principios éticos, siendo jóvenes de avanzada de su tiempo. 

#20deAbril

#MártiresDeHumboldt-7

#SomosUnahCuba

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