UNIVERSIDAD AGRARIA DE LA HABANA
"Fructuoso Rodríguez Pérez"

“La continuidad de esta universidad está garantizada porque hay un relevo, porque hay juventud…”

El Dr.C. Gil Ramón González González, quien fue rector de esta Casa de Altos Estudios, comparte sus experiencias en esta jornada por el 45 Aniversario de la UNAH.

A su consideración ¿cuáles fueron los aportes y logros durante su tiempo de dirigente en la Agraria?

Creo que podemos hablar de algunas cosas, pero hay que empezar mencionando la construcción. La construcción no fue un logro de la dirección de la universidad, la construcción fue una decisión que tomó el Comandante en Jefe Fidel Castro de asignar recursos a la universidad para mejorar sus condiciones. En aquel momento, saliendo del embate fuerte del período especial, esta universidad había quedado destruida prácticamente. La residencia estudiantil estaba en un estado deplorable. Lo que es el centro de postgrado hoy no existía, eso era un centro de elaboración que no tenía ni siquiera una ventana ni las paredes sanas. Los edificios docentes casi ni ventanas tenían.

Entonces, primero nos asignó un dinero y después a los pocos días nos incorporó al programa de la Batalla de Ideas. Lo que el Comandante sí reclamó fue la confianza de que lo que él asignara se empleara bien, y creo que eso fue un logro de la universidad ya en ese período. Según me contaron algunos testigos que estuvieron presente cuando él tomó la decisión, lo primero que preguntó fue “si los que estábamos aquí íbamos a ser capaces de hacerlo” y esos compañeros por supuesto le dieron confianza de que sí se iba a hacer; porque él decía que a esta universidad le habían dado mucho dinero y nadie la había terminado. Eso fue un compromiso muy alto, aquí las obras se chequeaban todos los días. 

Cuando yo miro para atrás y hago un balance de mis etapas de rector, en Pinar del Río construí, pero fui más académico y pude dedicarme más tiempo a investigar, pude dedicar más tiempo a la docencia. Aquí yo pude dedicarle muy poco a la academia, quizá un poco a investigar, pero muy limitado, lo hacía con un esfuerzo tremendo para no perder el ritmo mío de publicar, de investigar, aunque todas las cosas fueron marchando parejas. Yo pienso que mi principal resultado fue la construcción, la reparación, el rescate, porque fue un rescate de esta universidad que estaba perdida, constructivamente perdida y el principal impulsor de eso fue Fidel.

Después yo creo que otra cosa importante es que comenzamos a diversificar las carreras y fuimos incorporando algunas carreras. Fortalecimos la de Estudios Socioculturales, dense cuenta que cuando yo empecé ya había empezado hacía dos años la universalización. Transformar el sentido de la universalización, esta provincia tenía 19 municipios y de Estudios Socioculturales había en toda la provincia 71 estudiantes, que aquí sabíamos que para muchas carreras en los municipios no había sustento profesoral, pero para esa sí lo había y no se priorizó en el comienzo. Fui municipio por municipio reuniéndome con todo el que quisiera sentarse conmigo en un teatro, para explicarles qué era la carrera de Estudios Socioculturales y por qué había que priorizarla por encima de otras. Llegué un día a tres municipios y un profesor de Psicología daba clases en los tres municipios y era trabajador de Salud Pública y era el único psicólogo que había, cómo vas a sustentar una carrera de psicología así, es imposible. Para Estudios Socioculturales, siempre había profesores de Literatura, de español, también había artistas, instituciones culturales y eso se sustentaba. Replantearse la universalización fue un resultado muy bueno de esa etapa.

Otra cosa que creo importante es que empezamos a tener los primeros resultados de la ciencia y el posgrado. En esta universidad se graduaban solo dos doctores por año y en los cinco años que estuve aquí se logró ascender a diez o doce doctores por año, de ahí pues ya después siguió esa inercia.

Otro de los resultados importante era la integración con las organizaciones, había tendencias muy negativas en la manera en que se integraban las organizaciones y en eso también avanzamos bastante, cada uno desde sus funciones, desde su perspectiva, pero también jugando el papel protagónico que cada cual le correspondía, sobre todo la FEU, yo siempre he trabajado muy cerca de la FEU, impulsamos mucho el trabajo de la FEU.

La otra cuestión también muy importante es ¿por qué yo tuve que venir de rector para acá? si yo no soy de formación de ninguna de las carreras que se estudian aquí. Pero no es eso, es que el rector anterior a mí, tampoco era formado de aquí; pero el rector anterior a ese tampoco era formado aquí; pero el anterior a ese, tampoco era formado aquí, el rector fundador tampoco era formado aquí. Esta universidad no había tenido un solo rector formado en la universidad y el sentido de pertenencia no es para decir tengo la camiseta puesta, el sentido de pertenencia se crea, se forma, se desarrolla, hasta que la camiseta no esté puesta, esté incrustada en el pecho de las personas y eso se siente desde que usted es estudiante.

En ese espacio que tienen ustedes ahora de la UNAH, la gente todavía habla del ISCAH, por ese sentido de pertenencia que tuvieron. Una de las mayores satisfacciones que me dieron fue el día que me despidieron aquí en el teatro, me dieron la palabra y que por supuesto bastante atragantado estaba, pero les pude decir que: “lo único que yo no le perdonaría a esta universidad es que retroceda y segundo, que tenga que volver un rector de afuera a dirigir esta universidad”. Eso se ha cumplido, me fui y se quedó María Irene y con éxito, después fue Adianez, mucho éxito, Antihus; hay una cadena de formación. Por qué no podía ser de aquí, tienen que ser, tiene que formarse aquí y eso es importante.

¿Cómo surge la idea de hacer la plaza, con qué intención y cuándo se inauguró?

Yo tuve la suerte como rector de estar en dos universidades, donde yo realmente me enamoré de la vida de los nombres que llevan, de los mártires que tienen por nombre. Cuando llego a Pinar del Río, yo sabía algo de los Hermanos Saiz, sabía algo de su historia de los hechos, busqué todo de lo que habían escrito de los Hermanos Saiz y me lo leí y cogí un cariño por esos muchachos que me parecía que los veía vivos dentro de la universidad. Eso es una cosa que a mí me llama mucho, trabajé muchos años en la FEU, fui del secretariado nacional de la FEU en mis tiempos de estudiante, yo no me he desprendido de la FEU a pesar de que ya no estoy en este campo, yo un poco fastidiando les decía: “ustedes son como los perritos de los patios de las casas del campo que no se te desprenden del pantalón, no te sueltan” yo no me he podido soltar del perrito ese de la FEU porque lo llevo en la sangre.

Allá por lo menos había un monumento, aunque había que reconstruirlo, yo estaba acostumbrado a ese monumento, allí se hacían los actos principales de la universidad y de la provincia; pero llego aquí y pregunto dónde se rinde tributo, había un mural que posiblemente en la foto que yo tengo ahí lo vean; era un mural que se había pintado en los años 90 y algo, pero que estaba totalmente a la intemperie, la pintura no estaba con mucha calidad. Buscamos al autor del mural para que él lo reconstruyera, pero el hombre dijo “no ya esto no se puede reconstruir, no hay manera de salvar eso”. Entonces no había ese sentido de escalinata, entonces esa entrada no estaba concluida, creo que había uno o dos pedazos de escalera hasta la plataformita que hay ahí, hasta ahí moría, no había para arriba nada.

Tras debatir esa idea, llegamos a la conclusión de que por ahí debía de ser la entrada principal de la universidad. A ese mural la gente le tenía mucho cariño porque era donde veían a sus mártires. Y cuando nosotros dijimos públicamente que íbamos a tumbar el muro, esta universidad es muy quisquillosa ¡lo que subió fue!. Los únicos que estaban más aliados con nosotros era la FEU, porque siempre dijimos que haríamos algo mejor, pero era un bochorno tener una cara despintada de Fructuoso, de José Antonio; eso era un bochorno tenerlo ahí.

Trabajando en la idea del proyecto, se lo comentamos a los compañeros del equipo del Comandante en Jefe y nos dieron algunas ideas, vino un diseñador de allá y empezamos a estudiar hasta que por fin; entre los arquitectos, proyectistas, llegamos a la concepción de buscar una solución, también que tenía que ser rápida y por eso se hacen las dos columnas, son dos columnas, donde está Fructuoso que es la figura principal, fue el Presidente de la FEU en la muerte de José Antonio y los otros en el orden que se pusieron.

Los arquitectos nos sugirieron fundir, pero en algún lugar encontramos las tres estructuras esas que es lo mismo de la beca, eso es igual que la ventana de la beca, donde una fuera blanca y otra roja; un simbolismo tremendo, la foto, el hueco de la transparencia, todo eso era una filosofía sobre el asunto y Fructuoso, ¡ah, pero ahí había una plaza!

Se sembraron las palmas, como un símbolo de cubanía también, todo eso fue un simbolismo porque realmente, como traje varias veces aquí a la mujer de Fructuoso, trajimos aquí también a Faure Chomón, también varias veces, a García Olivera y esa gente nos habló mucho, además de lo que leímos, pero nos habló mucho de esos muchachos, dice que la pegada de Juan Pedro con los policías era; los policías le tenían miedo a Juan Pedro cuando levantaba el brazo para soltarle un piñazo.

Yo creo que esa plaza es un símbolo que hay que conservar, que hay que rendirle tributo ahí todos los años y todos los días. Empezamos a atraer a los estudiantes, ese folletico que ustedes vieron, lo hicimos con la intención de atraer a los estudiantes, los estudiantes de primer año que venían aquí en grupo y se le explicaba la plaza, se recorría y se le explicaba quién era cada uno de ellos y se le explicaba la simbología de la plaza, entonces ya la plaza fue la entrada oficial de la universidad. Se hace oficial las escaleras esas, o sea, se hicieron las escaleras antes y quedó como la entrada oficial de la Universidad, con su parqueo a ambos lados.

El nombre de Juan Pedro Carbó Serviá se le puso al Centro de Posgrado, había un cartel que lo decía, nosotros lo dijimos; la universidad se llama así, pero, Juan Pedro tiene muchos pegues como para que no haya un lugar. Todo eso fue producto del debate, del estudio y del debate colectivo, no es que se le ocurrió a Gil en la oficina y salió, no, no, no yo aquí por lo menos yo siempre he buscado mucho las decisiones colectivas, dar la oportunidad a que la gente opinara y que la gente hiciera esos proyectos y que los propusiera, eso es válido.

¿Qué le desea a la comunidad universitaria en su 45 aniversario?

Que cumplan muchos más (…) La continuidad de esta universidad está garantizada porque hay un relevo, porque hay juventud, aquí se había perdido mucho la generación intermedia y trabajamos mucho porque esa generación intermedia se cubriera porque no se quedaban, no se dejaban profesionales, durante el período especial no se quedaban, no se quedaban, los ponías aquí y se te iban enseguida, entonces empezamos a recuperar gente que se había ido y gente joven, siempre algunos se van pero muchos se quedan también y se comprometen con la causa de la universidad, aquí hay reserva, aquí hay relevo, así que el futuro de la universidad está garantizado, yo realmente le deseo los mayores éxitos en el 45 y en todos los aniversarios que tengan que cumplir por ahí para allá la universidad, ojalá que tengamos salud y vida para poderlos celebrar.

Si tuviera que definir a la Universidad Agraria, en una palabra, ¿cuál sería?

Agraria. Tú sabes lo primero que yo me cuestioné cuando yo venía para aquí, todavía aquí no sabían que yo venía para aquí y una noche el Ministro de Educación Superior, coordina con el Secretario del Partido de la Provincia La Habana, para presentarme a mí con él, “mira este es el que te estoy proponiendo que sea el rector”, te estoy hablando tres meses antes de yo venir para acá, me llamó a mí,  dos o tres días antes y me dijo: “oye, necesito ya sacarte de Pinar de Río y traerte para acá para la Agraria” y cuando terminamos la conversación con el Secretario del PCC le dije: “ministro lo primero que yo voy a hacer es cambiarle el nombre a la Universidad Agraria”. Y él me dijo, no lo hagas, estudia primero por qué es agraria y por qué puede ser agraria; porque la universidad polifacética en Brasil se llama Agraria y en Estados Unidos también las hay y en Europa, entienden.

¿Qué significa para usted haber formado parte de esta universidad en estos 45 años en un período determinado? ¿Qué significa en lo personal también, haber formado parte de esta comunidad universitaria?

45 entre 5 da 9, ¿no? Estuve una novena parte de ese trayecto aquí, aunque yo siempre tuve mucha asociación con la Universidad Agraria, como formaba parte del Ministerio en períodos anteriores, después cuando fui como Viceministro no me dejaron atender, ni Pinar, ni la Agraria; ¡cosa que no entendí mucho pero bueno!  Más bien Díaz-Canel lo que hizo fue utilizarme para que yo atendiera; como yo era, quizá un poquito más joven que los demás, él quería que yo atendiera Oriente, que era un poquito más complicado.

Entonces fue un período de mucha enseñanza, de mucho aprendizaje, aprendí muchas cosas de esta universidad; mucho, yo soy un constante investigador; a mí me gusta saber el porqué de muchas cosas y a veces reunía tres o cuatro o cinco cabezones de veterinario y les decía: “yo necesito que ustedes me expliquen” me acuerdo que hice una sesión con la comisión de carrera de Veterinaria, nos sentamos en ese salón el día entero pero aprendí, como era la formación de un Veterinario, que es lo que menos sabía porque el agrónomo lo tenía en Pinar del Río, los demás Cultura Física, yo lo había estudiado, Derecho, todo eso, pero Veterinaria nunca me habían hablado de eso y los mecanizadores, entonces ese constante bichito, me llevaba y de ahí entendiendo más a la gente.

Para mí significó mucho, sobre todo conocimiento, fui ganando conocimientos de la universidad que no tenía y me fui encariñando mucho con la universidad y con sus mártires y todo, yo siento a Fructuoso como si estuviéramos bajando de la escalinata a veces y cogido de los brazos, junto con ellos, porque no lo veo en un pedestal ahí pintado, lo veo como algo vivo, como algo que tú dices “qué hubiera  sido de estos muchachos  si  hubiera triunfado la Revolución y hubieran podido seguir camino; los Hermanos Saiz, cuando uno se estudia la obra de los Hermanos Saiz dice: “ven acá, de dónde esos muchachos ese pensamiento” entonces esas cosas te dan un apego, un cariño.

 Esta es una universidad que yo le tengo mucho cariño, mucho respeto a su claustro, a sus estudiantes, por lo que significan, porque esto es una universidad que tiene una proyección nacional y no se queda aquí, todo el mundo cuando se dice Universidad Agraria de La Habana, se quita el sombrero y la saluda porque ya hay que respetar la trayectoria de 45 años de esta universidad.      

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